levanto la cabeza sin saber qué hora es. una penumbra triste y amarilla inunda la habitación. miro a mi alrededor. observo la ventana, y las luces naranjas que brillan ahí afuera. me quedo un rato así, aún adormilado.
mientras tanto, intento situarme. ¿dónde estoy? ¿qué día es hoy? una tenue música suena en el equipo, parece haber estado así durante años. no acierto a adivinar respuesta alguna a mis preguntas.
esa carrera te abre la mente. no te arrepentirás. te va a encantar.era cierto. mi mente hacía tiempo que fue abierta, desparramando ideas, recuerdos y una buena cantidad de mierda inútil allá por donde iba. poco quedaba ya en ese inútil hueco. los recuerdos de aquel que algún día fui, aquellos que quedaban, eran esbozos y retales bien aislados, con una imagen anticuada y conocida. se me veía feliz.
no sé qué pasó después. quizá estuve devanándome los sesos varias horas más. a quién le importa.
al final amaneció. me fui a dormir.