Si vas a quererme a medias, no me quieras.
Si quieres mis abrazos por la noche
y en la mañana me miras de soslayo,
márchate, ya es suficiente, ya me basta.
Porque este triste andrajo que era yo
sólamente reflejado en tus pupilas respiraba
y sin tu aliento no respiro, no me quieras,
que si me quieres a medias, me desatas.
Márchate pronto, haz las maletas,
sal sin decir adiós, vete, que todo esto se acaba,
y si te quedas un minuto más se ha derrumbado,
vete ahora, que aún queda la duda
de si un día me quisiste
ya fuera a medias
o sólo fuera nada.
Que yo, puta barata e inconsciente
de besos y caricias
y de anhelos nunca oídos y olvidados
ya sé cuidarme solo,
ya aprendí a despertarme entre mis brazos
por el día,
a dormirme en mi regazo
a escurrir los dedos en mi pelo
y a aprender cada rincón que forman
las curvas y escondrijos de mis labios.
Si vas a quereme a medias, no me quieras.
Con una mano y un pañuelo ya me basta.
Ya sé quererme solo.
Ya me basto.